
María Oruña alimenta la mitología del ladrón de guante blanco: "Nos cae bien porque desafía la jerarquía social y se ríe de los de arriba"
"Soy cero nostálgica. Miro siempre hacia adelante. Si me repito, me aburro, y si yo me aburro el lector se aburrirá también", dice María Oruña (Vigo, 1...
"Soy cero nostálgica. Miro siempre hacia adelante. Si me repito, me aburro, y si yo me aburro el lector se aburrirá también", dice María Oruña (Vigo, 1976) mientras librerías de toda España desembalan ejemplares de 'La cámara de las maravillas' (Plaza & Janés; La cambra de les meravelles’, Rosa dels Vents), novela con la que la superventas gallega traslada su aversión al tedio a un majestuoso palacete madrileño repleto de obras maestras, lienzos de Vermeer de los que casi nadie ha oído hablar y deslumbrantes joyas que fueron en 1792 parte del botín robado por Paul Miette en el Hôtel du Garde-Meuble. "Quería hablar del concepto de belleza: qué es para cada cual y qué valor le damos. Yo misma he comprobado cómo en los museos hay gente que, sin tener especiales conocimientos, siempre se para en las mismas obras, no necesariamente las más conocidas", desliza la novelista, a quien dejamos en la ría de Vigo tanteando el potencial novelesco de la arqueología subacuática y reencontramos alimentando la mitología del ladrón de guante blanco.